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domingo, 3 de diciembre de 2017

Un Catálogo Histórico, continuación: Tecnología y Religión en Silicon Valley





En el último artículo dejamos a los hippies tratando de hacer realidad su sueño de libertad total en California en plena década de los 60s. Pero a medida que pasaba el tiempo y más jóvenes se congregaban en San Francisco se hizo evidente el carácter utópico, y por lo mismo inviable, del movimiento hippie. El resultado fue que hacia el final de esa década, para el año 1970, el hipismo terminó por fracturarse en grupos que marcharon en distintas direcciones. Algunos, desilusionados, tuvieron que volver al mundo tradicional del estudio o el trabajo. Otros se sumaron a la nueva corriente del New Age y sus derivadas ocultistas. Aún otros, en un número nada despreciable, fueron atraídos por la oferta de Iglesias y misiones evangélicas, tanto en San Francisco como en el resto del país; este grupo se popularizó en la prensa de la época como los "Jesus people" o "Jesus freak".

domingo, 19 de noviembre de 2017

Un Catálogo Histórico: de los Hippies a los Hackers






En todo el mundo Silicon Valley encarna el poder irresistible y casi omnímodo de la tecnología de punta de nuestros días; pero hace cincuenta años no existía como tal. ¿Cómo explicar este ascenso meteórico en tan corto tiempo? ¿Y qué importancia tiene esta historia para el mundo cristiano? Para entender la génesis de Silicon Valley debemos remontarnos a la posguerra, a la situación que enfrentaba Estados Unidos tras el fin de la segunda guerra mundial. A partir de ese momento hay cinco factores importantes a considerar, a saber: la Guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética; el surgimiento de la cibernética; la contracultura de los años sesenta; las diferencias culturales entre la costa este y oeste de los Estados Unidos; y el desarrollo de la industria de los computadores.

viernes, 30 de diciembre de 2016

1986-2016. Treinta Años del "Hombre Ardiendo"



"Burning man is Silicon Valley"
El autor de esta tajante y taxativa afirmación es Elon Musk, uno de los multimillonarios de Silicon Valley y presidente de Space X, la empresa que pretende llevar adelante nada menos que la colonización privada (sin intervención estatal) del planeta Marte en las próximas décadas. Así que si queremos saber qué es Silicon Valley la respuesta está en Burning Man; pero, entonces ¿qué es Burning Man?

El Festival del Hombre Ardiendo (Burning Man) tuvo un modesto origen en 1986 en Baker Beach, en la costa californiana, cuando un grupo de amigos decidió coronar su jolgorio quemando una efigie con forma humana en la playa. Las trabas impuestas por la policía a este tipo de celebración llevó a los amigos a buscar un nuevo destino donde repetir la fiesta (cremación incluida) sin ser molestados, destino que hallaron varios kilómetros tierra adentro, en el lecho seco de un lago prehistórico en Black Rock, en el desierto de Nevada. Allí, por una semana, se juntaban para celebrar y quemar la famosa figura. Con los años más y más personas se sumaron a la celebración, a tal punto que nació una nueva localidad, Black Rock City, una "ciudad-campamento", donde miles de personas se congregaban por una semana levantando sus tiendas, con el compromiso (ecológico) de dejar el desierto intacto al terminar la fiesta. Lo que partió con un grupo de amigos reunió en 2010 a unas cincuenta mil personas y este año la cifra superó los setenta mil.

 Black Rock City es una ciudad muy especial, pero no sólo porque tenga vida una vez al año (en Septiembre). Todo el mundo está invitado a Burning Man, con tal que pague su entrada y acepte las normas del lugar. Lo más importante es participar: quienes asisten sólo a mirar no son bienvenidos. Y en Burning Man participar significa expresarse, o para usar un concepto más afín a su público, transformarse, adoptar modos no convencionales de expresar el ser, el yo. Así, algunos practican el nudismo, otros pintan sus cuerpos, muchos usan disfraces alucinantes; esta escenificación se da en medio de una generosa oferta de talleres de todo tipo, en particular de meditación o prácticas místico-espirituales, yoga, vida extraterrestre (como investigaciones sobre "reptilianos" y otras especies alienígenas en la tierra), instalaciones artísticas, viajes a otros mundos o experimentación sexual ("técnicas de masturbación tántrica", "masaje sexual sagrado", "fotografía genital" o sexo anal), entre otras yerbas. Por cierto, aunque se instala un puesto de policía durante el festival, las drogas circulan entre el público en un ambiente animado por las más diversas melodías, en especial música electrónica (los alemanes de Kraftwerk han tocado allí). La expresión libre del sexo queda también al arbitrio de los participantes: los que deseen pueden experimentar el sexo grupal (orgías), el intercambio de parejas o las formas de erotización que quieran. En suma, el ethos que anima a Burning Man es el de total libertad respecto al sexo y las drogas, junto a la invitación a los "burners" (asistentes) a "jugar".

También la construcción o puesta en escena hace de Black Rock City un lugar muy especial. La "ciudad" tiene forma de semicírculo y todas las calles coinciden en su centro, donde está instalado "The Man", la estatua de figura humana que ahora se eleva sobre los 12 metros y que es visible desde todos los puntos de la ciudad. Frente a ella se ubica la otra gran estructura que domina el paisaje: el Templo. Al termino del festival ambas estructuras serán quemadas, la primera en medio de la alegría de la muchedumbre, el Templo, por el contrario, en medio del recogimiento y el recuerdo de los parientes o amigos que han muerto. Sobra decir que estos espectáculos de multitudes reunidas en torno a grandes hogueras tienen fuertes reminiscencias de culturas paganas (cómo no pensar en las antiguas ceremonias celtas, o en los más modernos festivales nazis, por citar algunos ejemplos), muy a tono con el espíritu neo pagano, de tendencia New Age y New Edge, que anima a buena parte de los asistentes.

Un detalle no menor de toda esta historia es la composición de la población que celebra anualmente Burning Man. Si bien los "burners" proceden de todas partes de Estados Unidos y también del exterior (Black Rock City es una ciudad cosmopolita) los fundadores originales e "ideólogos" de esta fiesta son en su mayoría de la bahía de San Francisco y este es un dato no menor, porque ese fue el epicentro de la contracultura de los 60s, de la revolución de las flores de los hippies y del centro tecnológico de Silicon Valley. Precisamente la combinación de geeks, hackers y hippies que está detrás de la fundación de Silicon Valley es muy similar a la que dio origen a Burning Man. Pero las similitudes no se quedan ahí, la disposición liberal frente a las drogas y el sexo - tan manifiestas en Burning Man - así como el trasfondo semi pagano son recordatorios de lo mucho que debe Black Rock City a la tecnofilia y tecnopaganismo de San Francisco y en especial de Silicon Valley. Es cierto que no todos quienes viven y trabajan en Silicon Valley o en la industria tecnológica de California asisten a Burning Man o comparten las exóticas creencias o desinhibidas conductas que allí tienen lugar cada año, pero es muy revelador de la conexión entre ambos lugares el que muchos de los magnates, genios tecnológicos y trabajadores de Silicon Valley sí sean convencidos burners que en pequeña escala proyectan en su vida cotidiana el esoterismo o la libertad sexual y hacia las drogas que se expresan más abiertamente en Black Rock City. Que la feligresía de esta convocatoria haya crecido en treinta años desde un puñado de personas a más de setenta mil da una medida del éxito de Burning Man, que, dicho sea de paso, es además la matriz a partir de la cual nacerían en las últimas décadas una serie de festivales que replicaron en todo el mundo más o menos la misma fórmula: esoterismo, tecnología, sexo, drogas y música electrónica. Cuando asistimos al despliegue triunfal de la cibercultura y la nueva civilización digital auspiciada por los multimillonarios de Silicon Valley, la frase de Elon Musk resuena más certera que nunca: sí, Silicon Valley es Burning Man.


Crédito imagen:
https://www.fest300.com/magazine/Why-This-Years-Burning-Man-Was-So-Challenging

domingo, 13 de noviembre de 2016

Aubrey de Grey, ¿un Matusalén Transhumanista?




Una luenga barba, la clásica imagen de un profeta bíblico, es la estampa que ha hecho inconfundible a Aubrey de Grey en los medios. Ahora bien, la asociación es además mucho más llamativa si se es presidente de la Methuselah Foundation (Fundación Matusalén): de Grey bien podría pasar por un Matusalén postmoderno, en el sentido más literal de la expresión, como el lector comprobará en los próximos párrafos.

Nacido en Londres en 1963 (53 años), de Grey estudió en Cambridge (en el famoso Trinity College donde enseñara Newton), primero como ingeniero informático y más tarde como gerontólogo: una combinación extraña para muchos, pero que ha sido muy fructífera en su carrera profesional. Hoy por hoy de Grey goza de fama internacional, al menos en  la comunidad científica y entre aquellos que están familiarizados con el movimiento por la extensión de la vida humana (en Internet se puede ver su charla Ted de julio de 2005 que cuenta con más de tres millones de visitas). Para decirlo en forma muy sencilla, el movimiento por la extensión de la vida humana plantea que es científica y técnicamente factible, y moralmente justificado, extender la esperanza de vida de las personas por sobre los límites actuales (alrededor de los 85 años en los países desarrollados), hasta los 100 o 120 años o más. Pero ¿qué tanto más? En 2005 de Grey sostenía que con las terapias adecuadas una persona podría vivir siglos y aunque sus expectativas se han atenuado un poco en años recientes (se queja de que se avanzaría más rápido si hubiese más financiamiento) en una entrevista en abril de 2015 afirmaba que había un 80% de probabilidades de que la primera persona que alcance los mil años ya esté viva. En otra entrevista, consultado nuevamente sobre las chances de que podamos vivir mil años, el científico contestó: “I don’t know, but I’m working on it. It’s going to happen, it’s just a question of when. The work I do is simply speeding up the inevitable” (No sé, pero estoy trabajando en eso. Va a suceder, es sólo cuestión de cuándo. El trabajo que yo hago es simplemente acelerar lo inevitable). Ante tales planteamientos no sorprende para nada que la primera reacción de la comunidad científica haya sido de estupor y escepticismo, tomando distancia de lo que parecía una idea descabellada. Pero poco a poco algunos colegas se han mostrado más receptivos a su heterodoxa visión sobre el envejecimiento, al punto que en vez de loco hoy algunos lo consideren "visionario". ¿Qué hizo posible este cambio? de Grey tuvo la fortuna de ser "el hombre adecuado en el momento adecuado".

El transhumanismo es una ideología o filosofía que surge en el transcurso del siglo XX a partir de distintas corrientes sociales, políticas, científicas y culturales. El termino fue acuñado por el biólogo británico Julian Huxley en 1957 y se refería a la posibilidad de "trascender" la condición (biológica) humana, en lo que la mayoría de los transhumanistas actuales leen como la creación de una nueva especie humana - una suerte de humanidad 2.0 por así decirlo - teniendo presente que el avance tecnológico (nanotecnología, inteligencia artificial, supercomputadores) hace mucho más probable que los humanos logren potenciar o superar (upgrade) su realidad biológica histórica. El transhumanismo hecho raíces en California en los años 1980s y ello explica que Silicon Valley, la Meca del progreso tecnológico, deviniera en la Tierra Prometida de los transhumanistas, de hecho buena parte de los magnates de Silicon Valley son transhumanistas o apoyan esas organizaciones.

En esta atmósfera de fe ciega en las posibilidades que ofrece la tecnología para potenciar la vida humana, el proyecto de Aubrey de Grey sobre terapias que permiten extender la vida a edades hasta ahora inconcebibles ciertamente halló oídos receptivos y billeteras igualmente dispuestas a desembolsar los recursos necesarios para alcanzar la meta de una larga y saludable vida. Aubrey de Grey logró materializar su proyecto porque encontró en Silicon Valley  el respaldo financiero, cultural y social que no hubiese sido posible en ningún otro lugar del mundo (Peter Thiel está entre sus principales financistas). O como dice de Grey refiriéndose a Silicon valley, "allí es donde está la gente que quiere cambiar el mundo". Pero la alianza con Silicon Valley  abrió otras dificultades para de Grey. Después de todo los multimillonarios no se andan con chicas, para ellos 120 años es muy poco, el premio de verdad es vivir siglos o milenios. Tarde o temprano Aubrey de Grey iba a ver asociado su nombre con la idea de "inmortalidad", un concepto que lo ha perseguido en los últimos años y del que ha intentado huir por todos los medios.

“La primera cosa que quiero hacer - decía en 2015 - es estar libre de usar esta palabra inmortalidad, porque es enormemente dañina, no sólo es equivocada, es dañina... Significa cero riesgo de muerte por cualquier causa - mientras que yo trabajo en una particular causa de muerte, a saber, envejecimiento. Además es una distracción, lleva a la gente a creer que todo este asunto es moralmente ambiguo y tecnológicamente fantasioso".

La relación con la muerte y la inmortalidad es particularmente compleja en el proyecto de de Grey. Si bien de Grey insiste en que él es sólo un científico que trabaja en una serie de terapias que permiten solucionar o reparar los siete tipos de daño identificados como causantes del envejecimiento (mutaciones nucleares causantes de cáncer, mutaciones mitocondriales, desperdicio intracelular, desperdicio o basura extracelular, perdida de células, senescencia o envejecimiento celular e interconexiones extracelulares) y que el envejecimiento es sólo una de las causas de muerte, lo cierto es que el combate contra el envejecimiento, retardándolo indefinidamente en el tiempo, llevará en el limite, indirectamente, a acabar con la muerte. O dicho en otras palabras, como gusta repetir de Grey, si el envejecimiento es una enfermedad y se puede curar, entonces la eliminación de la enfermedad llevará a eliminar también su consecuencia, la muerte. Más aún, en sus charlas de Grey suele repetir a la audiencia que el fundamento ético de su proyecto radica en combatir algo "malo", como el envejecimiento y la muerte:

“¿Son tan malos estos riesgos que están por encima de condenar a 100.000 personas al día a una temprana e innecesaria muerte?"

Dicho así, salvar la vida diariamente a 100.000 personas  demanda una respuesta positiva al proyecto de de Grey. En términos darwinianos (de Grey es evolucionista y por cierto no es un hombre religioso) la evolución nos programó para envejecer y morir, lo que hay que hacer sencillamente es cambiar el programa...  otra vez la consecuencia lógica de tal cambio es no morir. Así que aunque a de Grey no le guste la idea, todos sus caminos parecen llevan a la inmortalidad.

Puede que de Grey esté en lo correcto cuando señala que envejecer y morir es algo malo, después de todo ¿quién no se cuida para vivir saludablemente el mayor tiempo posible o evitar una muerte dolorosa? Pero, por otro lado, si el envejecer y morir es parte de lo que nos hace humanos ¿en qué medida eliminar esos procesos nos despoja de nuestra humanidad? Por este camino no es extraño que los transhumanistas sean fervientes defensores de los proyectos de de Grey: ellos efectivamente quieren "trascender" la condición humana, transformarse en otra especie. La retórica de Aubrey de Grey de salvar de morir cada día a 100.000 personas podría reescribirse entonces de la siguiente manera: ¿No es bueno que cada día 100.000 personas en lugar de morir se transformen en humanos 2.0?


No deja de haber un trasfondo profundamente irónico en toda esta historia. Para apreciar la ironía habrá que recordar que la mayoría de los transhumanistas y sus simpatizantes son evolucionistas o neo darwinianos, es decir, comparten la noción de que la tradición bíblica había puesto erróneamente al hombre por encima del reino animal, una injusticia reparada por Darwin al volver a colocar a los humanos en la misma historia biológica compartida con el resto de los animales: el orgullo antropocentrico de la Biblia derrotado por la humildad darwiniana. Bueno, ahora resulta que los humanos volveremos a un nuevo pedestal, el de la seudo inmortalidad transhumanista, una condición que, otra vez, nos pone por encima de cualquier animal. Las vueltas de la vida, del Matusalén que era objeto de risa para científicos serios pasamos a la Fundación Matusalén que aspira a que (todos) vivamos siglos o milenios, más que cualquier otra criatura en el planeta o en la historia. ¿Qué tal?

miércoles, 12 de octubre de 2016

Larga Vida al Señor Thiel




Peter Andreas Thiel. Es probable que el nombre no le diga mucho por ahora, pero después de leer los próximos párrafos seguramente será uno que no le dejará indiferente.

El señor Thiel nació en 1967 en la entonces Alemania federal (occidental) y en sus primeros años su familia - sus padres y su hermano Patrick - peregrinaron por varios países hasta establecerse en Estados Unidos. El joven Thiel se educó en la prestigiosa universidad de Stanford, una de las más importantes del mundo. Su vida profesional en las leyes dio paso a una fructífera actividad en los negocios hasta fundar, junto a un joven inmigrante ucraniano, Max Levchin, la empresa que lo convertiría en multimillonario: PayPal. Thiel demostró asimismo gran habilidad como inversionista, anticipando el estallido de la burbuja "punto com" en 2000 y colocando inteligentemente su dinero en nuevos emprendimientos de Internet, siendo quizás su mayor acierto los 500.000 dólares que invirtió en 2004 en un desconocido joven de Harvard de nombre Mark Zuckerberg y un proyecto llamado Facebook. La nueva crisis de 2008-2010 también afecto a Thiel, quien perdió varios millones, pero eso no le restó de seguir financiando empresas y proyectos en campos tan variados como nanotecnología, investigación espacial y el mercado de los derivados de la marihuana. Lo cierto es que si de negocios se trata, como apuntaba George Packer en un artículo en el New Yorker en 2011, "he must be the most successful technology investor in the world" ("debe ser el más exitoso inversionista en tecnología en el mundo").

Pero el señor Thiel no es sólo un hombre más de negocios. En el estrecho mundillo de la selecta élite de los magnates de Silicon Valley Thiel es considerado algo así como el "filósofo" del club. Muy temprano, desde sus primeros días de estudiante en Stanford, Thiel se identificó como "libertario", lo que en el lenguaje político norteamericano quiere decir un liberal clásico. Para hacerse una idea, entre sus gustos está Ayn Rand, la ruso-norteamericana considerada por muchos una extremista de derecha. En "Atlas Shrugged" Rand describe su visión del futuro del mundo libre como pendiente de una pequeña élite de exitosos empresarios. Si tenemos presente que desde temprana edad Thiel fue considerado un niño prodigio y que su inteligencia es reconocida por amigos y enemigos, resulta comprensible la identificación de Thiel con el llamado de Ayn Rand a los capitalistas más capaces para salvar al mundo. Y tal parece que lo de súper héroe se lo tomó en serio, abanderándose públicamente con Donald Trump y siendo el penúltimo orador en la pasada convención republicana antes del candidato (foto superior). Una rebeldía más del señor Thiel, habida cuenta que la casi totalidad de sus pares de Silicon Valley están alineados con Hillary Clinton.

Pero contradicción y rebeldía es lo suyo. Hijo de padres evangélicos, Thiel se ha reconocido cristiano en algunas entrevistas, si bien ha tenido dificultades en armonizar esa identidad con el reconocimiento público de su homosexualidad en años reciente. (He aquí otra contradicción: ¿un homosexual apoyando al candidato republicano?). Al parecer halló la solución en la lectura del filósofo, antropólogo y escritor francés Rene Girard (1923-2007) y sobre todo en su libro "Things Hidden Since the Foundation of the World" (1978),  texto que Thiel leyó en sus años de estudiante ("an intimidating book") y a partir del cual construyó su propia teología y una heterodoxa visión del cristianismo.

De vuelta en Silicon Valley, dos palabras resumen mejor que nada el espíritu del lugar: risk (riesgo) y disruption (alteración, entendida aquí en un sentido creativo, positivo). A su vez, dos proyectos ambiciosos encarnan el compromiso de Thiel con ambas ideas. "Seasteading" es el proyecto que pretende crear islas artificiales en aguas internacionales que, por estar así libres de la tutela de cualquier estado nacional, cumpliría el anhelo de crear un estado plenamente libertario, el tipo de estado soñado por Thiel. Pero el segundo proyecto es por lejos el más sorprendente de todos: la extensión de la vida. Peter Thiel ha invertido millones de dólares en jóvenes emprendimientos de científicos y laboratorios que buscan extender la esperanza de vida. Así, por ejemplo, en 2006 colocó  3.5 millones de dólares en  "The Methuselah Foundation" (Fundación Matusalén), cuyo objetivo es combatir el envejecimiento y extender la longevidad humana. ¿Hasta cuánto? Las opiniones varían: algunos creen posible hasta 120 años, otros hablan de 150 años. Pero Thiel es más ambicioso: lo suyo es la inmortalidad. Si no lo cree vea lo que declaró al Washington Post el 3 de abril de 2015:

"I've always had this really strong sense that death was a terrible, terrible thing. Most people are in some weird mode of denial and acceptance about death, but they both have the result of making you very passive. I prefer to fight... I think it is against human nature not to fight death".

"Siempre he tenido este sentimiento realmente fuerte de que la muerte es algo terrible, terrible. La mayoría de las personas están en algún extraño modo de negación y aceptación acerca de la muerte, pero ambos tienen el resultado de hacernos muy pasivos. Yo prefiero luchar... Creo que es contrario a la naturaleza humana no combatir a la muerte".

Luchar aquí significa vencer, sobreponerse a la muerte, o sea, no morir. ¿Ciencia ficción? Es verdad que Thiel es un gran aficionado a las historias fantásticas y a la ciencia ficción: ha bautizado varias de sus empresas (Palantir, por ejemplo) a partir de nombres de "El Señor de los Anillos", uno de sus libros predilectos desde la infancia. Pero en esta pasada el magnate habla en serio: el señor Thiel no quiere morir. O cuando menos espera que la ciencia y la tecnología le ayuden a llegar a la edad de Moisés, unos 120 años para empezar. Para tal fin consume pastillas que retardan el envejecimiento de los huesos y planea probar la promisoria (¿riesgosa?) técnica de parabiosis, es decir, inyectarse sangre de gente joven que supuestamente ayudaría a regenerar células y rejuvenecer, o así al menos indican pruebas hechas con ratones en laboratorio. Si todo eso falla apuesta a que la crioconservacion preserve su cuerpo hasta que pueda ser descongelado en el futuro.

Como se ha repetido tantas veces, la realidad suele superar a la ficción. Lo que suponíamos un reducto de la entretención cinematográfica o algo propio de la imaginación folclórica o del mundo de las leyendas, la inmortalidad humana, ahora es parte de la agenda actual. Quizás tanto o más increíble aún es que quienes están detrás de esa búsqueda, hombres como Peter Thiel, sean personas educadas y poderosas, los multimillonarios que construyen la nueva súper civilización digital de Silicon Valley. Tampoco deja de ser toda una ironía que Matusalén, epítome de los patriarcas bíblicos de larga vida que la ciencia consideraba cuentos de hadas, ahora preste su nombre a una de esas iniciativas que, ciencia y tecnología mediante, promete hacernos vivir por siglos (o milenios). ¿Vencer a la muerte? ¿Vivir para siempre? ¿Inmortalidad terrenal? Tal vez, el día que, como sucede a todos los humanos, Peter Thiel finalmente se encuentre con la muerte, ésta lo salude con esa vieja y sabia frase: "Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio".  Hebreos 9:27.

Crédito imagen:
http://www.nbcnews.com/feature/nbc-out/openly-gay-libertarian-tech-entrepreneur-peter-thiel-speak-rnc-n614191

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